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tianguis

El tianguis no empieza en los puestos, ni en sus gentes, o mercancias. El tianguis comienza en los sentidos, en los pies, en las tripas. Es una experiencia visceral que deforma los paradigmas cartesianos del espacio y el tiempo. Cuando entras en uno olvidas qué venías buscando. Lo concreto pierde valor, y se transforma en puro instante. Olor a chile sobre tortillas de harina, un limón partido del que parecen nacer dos soles verdosos, zapatos amontonados sobre una loneta como dispuestos a salir corriendo, voces que te invitan, sugieren, preguntan. La luz se fragmenta y colorea este laberinto primigenio que esconde deseos de los que aún no somos conscientes. En el tianguis todos somos visitantes, nómadas urbanos que toman sin respirar este trago a medias tradición, a medias actualidad.

Tianguis es la vida dibujada en los márgenes de mi cuaderno.

consultorio blog: acosada I

[Pregunta]

Es la primera vez que le escribo a un consultorio. Le advierto que mis problemas no son especialmente importantes. En términos generales mi vida es bastante previsible. Pero hoy me ha ocurrido algo que no termino de comprender. Le explico, y usted ya me dice.
Hoy es mi cumpleaños. No me pilla por sorpresa. Soy una persona previsora, así que dejé instrucciones para celabrarlo. En el trabajo - sí, sigo en esa oficina que odio, pero las hipotecas no se pagan solas- me han comprado una tarta en la pastelería de la esquina. La han subido a la misma hora de todos los años, y era del mismo sabor -adoro el plátano cubierto de chocolate. Entre todos me han llenado una tarjeta enorme de felicitaciones con buenos deseos. Pero había dos firmas que nadie ha reconocido como propias, y me desconcertaron. Se las trascribo.

feliz vuelta al sol. rasca y sigue intentándolo
si el tiempo ocurre hacia atrás, cada año un poco más cerca de la meta ¿qué hiciste ayer?

Bueno, supuse que era la broma de alguno de la oficina. Sospecho de Borja. Se da aires de escritor maldito, y se pasa el día leyendo manuales de autoayuda. Dice que no sirven para nada, pero le recuerdan a su padre. En el fondo es un sentimental. Lo dicho, estaba segura de la autoría de Borja hasta que volví a casa, y mis amigos me recibieron con una cena casi sorpresa. Mi hermana tiene llaves del piso, y todos los años tira de agenda para reunir mi pequeño grupo de cercanos. Otra vez tarta de plátano con chocolate. Y otra vez una tarjeta tamaño familiar. En un borde de la tarjeta había de nuevo dos firmas de las que nadie se hace cargo. No lo comprendo. Se las trascribo.

ayer, hoy, mañana; busca las siete diferencias con el año pasado
si quieres llegar a oz, no mires atrás

¿Quién las ha escrito? ¿Por qué? De repente me siento terriblemente cansada. Mañana no voy a ir a trabajar. ¿Alguien me acosa?

[Respuesta]

En la próxima entrada. Mientras, ¿alguien quiere responderle?

manual para aprender a llover

Retirarse a tiempo es anticipar la derrota. Eso ya lo probamos. No sirvió. Resistir en el azar, y seguir coincidiendo a pesar del tiempo debe significar algo; quizás eso,tu cuerpo y el mío son piezas disfrazadas con las diferencias de lo humano. Retar a la distancia es un paso menos cada vez, y reduce al absurdo las urgencias de lo improbable

Aprendí a llover escuchando el intervalo de alguna nota menor, mientras el suelo era una certeza con los pies en las nubes. Aprendí que la lluvia, un instante antes de tocar tierra, sigue siendo cielo, y que arriba puede ser abajo, dependiendo no de dónde vengas, sino hacia dónde vayas

//mehescondidoentusábanas,soyelmonstruodetuarmario//

No guardo, ni encierro bocas prestadas. Mis bolsillos son de viento, ese que agita las olas y tu pelo

Aprendí que llover no sólo es agua, sino también caída libre, confianza, o hablar con las manos, a pesar de las palabras. Como dijo el sabio: la lluvia, moja; pero llover, quema

tengo la piel llena de minas
esperando ser pisadas

consultorio blog: quiero ser escritor II

[Respuesta]

Primero de todo, piensa en el Tao: escribir no se puede explicar. Normalmente cuando insistes en abrir una puerta, cierras otra. Puede que no seas consciente, pero hay que tomar decisiones; de otra manera, la hoja seguirá en blanco.
Buena parte de nuestro aprendizaje ocurre por repetición. Esto es fácil de probar. Si estás leyendo un libro de un autor con un estilo muy personal, es más que posible que todo lo que escribas se le parezca. Igual con las series, o las películas. El síntoma más previsible es que una vez releas lo que has escrito, te parezca impostado. La solución es sencilla, conócete a ti mismo. Es la única manera de ser sincero. Uno de los procedimientos más usuales consiste en introducir un observador interno, llámalo meditación, durante un rato al principio de cada día. Los resultados no tardarán en manifestarse.
También es bastante común el síndrome voy a escribir frases de verdad. Apenas terminas una frase, vuelves al principio y encuentras algo que no te convence. Lo cambias. Vuelves a leerlo todo, y de repente, olvidaste de qué iba la historia. Un símil sería un arquitecto que se centra en una de las habitaciones de uno de los pisos de todo el edificio. Tanta atención en el detalle impide que la estructura se mantenga por si misma. Personalmente, opino que es mejor hacer un boceto-borrador general, y a partir de ahí mejorar el dibujo una y otra vez. Como alguien dijo alguna vez, el escritor nunca termina su texto, sólo lo abandona.
Existen muchos paradigmas a la hora de escribir. No importa cuál escojas, si es el que te apetece adoptar en ese momento. Siéntete cómodo. Por ejemplo, mi hipótesis de trabajo dice que todo se parece. Las historias hablan de la manera en qué percibimos el mundo. Nacimiento, crecimiento, y muerte representa los tres actos de nuestra historia de vida. Si esto te parece demasiado general, céntrate en los deseos. Cada deseo, los miedos también sirven, se comportan de la misma manera: nacen, crecen y mueren. Sólo necesitas un personaje con algún deseo y dejarlo seguir su camino. Las historias ya están ahí, sólo esperan ser escuchadas. Es lo que muchos escritores experimentan como ser poseídos por sus propios personajes.
Observa la naturaleza. Cuando un electrón pasa a otro átomo, ocurre un intercambio, diálogo, entre dos átomos; o un cambio de estado entre el deseo de un personaje y otro. Si pienso en un espermatozoide en su camino al óvulo, me imagino a Telma y Loise escapando en coche a lo largo de EEUU. La naturaleza representa nuestra experiencia evolutiva. Las historias, por adaptación, tienden a imitarla. Así que sólo necesitas estar atento.
Y sobre todo, el único consejo válido: a escribir se aprende escribiendo.

consultorio blog: quiero ser escritor I

[Pregunta]

Es largo de explicar, así que trataré de resumir. Quiero ser escritor. Le cuento mi historia, quizás le ayude a comprenderme.
En el colegio siempre fui el raro. Lo más extraño es que a mí nunca me molestó ser distinto. Durante años la gente se refirió a mí como el loco. Tiene gracia, el que más insistía en mi locura, un tal Heredia, lo encontré el otro día tras una ventanilla de la administración, me reconoció enseguida, e insitió en invitarme a una caña, ahora está divorciado con dos hijos pequeños y algún psiquiatra  lo tiene medio lobotomizado con neurolépticos- en fin, ironías de la vida. Como puede imaginar no era muy popular; cuando le confesé a mi padre que mi mejor amigo eran los libros- así, en general- montó en cólera, me prohibió leer mientras comía, y una semana más tarde me regaló un balón de fútbol.
En la universidad elegí mal. Una carrera de ciencias, porque es más de hombres parece que le escucho repetir a mi padre. No aguanté ni un cuatrimestre. Lo dejé, y digamos que argumenté una elipsis narrativa durante años; eso sí, aderezada con todo tipo de aminas y drogaínas varias. Una serie de casualidades, y muchos kilos menos más tarde, me colocó al frente de un bar, el psiquiátrico- no podía tener otro nombre. Cuando la policía me demostró que la licencia de apertura era una fotocopia en color a nombre de una señora muerta, decidí cambiar de vida. Volví a la universidad. Esta vez con el propósito de aprender a contar historias y viajar. Bueno, viajar no me salió del todo mal. Con un poco de esfuerzo me convertí en becario profesional. Terminaba una beca para enlazarla con la siguiente. Siempre convencido de que cuántas más vivencias, mejores historias podría contar. Desafortunadamente se me pasó el arroz de las becas. Superé los treinta, y tuve que buscar un trabajo serio. Para poder vivir como dice mi madre. Así terminé de teleoperador por mil euros brutos al més con las vacaciones porrateadas. Una lindeza.
El caso es que a estas alturas del juego no he cumplido con lo de escribir. Bueno, lo intenté. Primero probé con el fotolog, pero cuando me di cuenta que la mayoría de las personas entraban para que les devolviera la visita, lo dejé. Además en general los comentarios eran tan almibarados que temí por inducirme una diabetes. Luego un blog, y otro, y creo que otro. Pero entre tantos y tantos, fueron demasiados, y sin refuerzos positivos, con mi horario de locos. Nada, un caso perdido.
Ayer, sin esperarlo, todo cambió. Un tio-abuelo que vivía en Houston, aficionado a la bebida, lo encontraron aguantando la respiración en su bañera king size, tan muerto como antes de nacer. Hace muchos años coincidimos en un aeropuerto, y de la borrachera aún deben quedar vídeos en la cámara de algún nipón. Esa debe ser la razón. Ya en aquel entonces le hablé de mi sueño de ser escritor. Dicho y hecho. En su herencia menciona mi nombre, me lega buena parte de sus posesiones, siempre y cuando haya publicado algo.
Ya ve, que ahora no me queda más remedio que cumplir mi sueño. Eso, o seguir con mi jornada de 35 horas en bruto -casi cincuenta netas- a la semana respondiendo llamadas anónimas de personas cabreadas. Tengo ahorros para estar cuatro meses sin trabajar, ni salir. Pero ahora, frente a la hoja en blanco me quedo traspuesto. Todas mis historias parecen sacadas de algún culebrón latinoamericano.
Quiero ser escritor. Pero, ¿cómo se escribe?

[Respuesta]

La respuesta en la próxima entrada