El pasillo, aunque débilmente iluminado por el parpadeo del neón, permite al cerdo anticipar su destino. Es consciente del miedo que desprenden los cuerpos de sus compañeros de delante, a la vez que se le pega como mugre a sus sentidos. Una vez llega su turno, la luz repentina de algún tipo de descarga lo fractaliza. El tiempo se detiene. No puede moverse, pero la cámara oscura de su mente sigue registrando. Le atan una soga a los pies y lo transportan hasta el siguiente nivel dónde alguien lo desangra por degollación. A partir de aquí el proceso consciente se vuelve confuso. Hay que seguirlo en su devenir por la impersonal cadena de escaldado, pelado, flameado, lavado, y eviscerado. Para terminar fragmentado en envases herméticos de distribución nacional.
Un tiempo más tarde, en un restaurante cualquiera del mismo país. Una pareja espera la cena
- ¿Cómo pudiste hacerlo? - Alex pregunta con los labios apretados de carmín- ¿Con ella?
- ¿Y tú me lo preguntas?- Roberto saliva por el hambre- Lo raro es que no me lo haya montado con más
Justo en ese momento el camarero trae lo que han pedido. Huevos revueltos con bacón y hamburguesa de cerdo con extra de todo para él. Ensalada con palitos de cereal para ella. De bebida, una botella de vino de la casa. El silencio pesa. El camarero enciende una vela en un pequeño candelabro de cristal de murano. Los deja solos.
Roberto comienza a comer. Muerde con tanta fuerza la hamburguesa que la salsa le salpica la ropa. Ella lo mira. Y comprende
- Eres un cerdo - tras lo que la chica se levanta, y se marcha sin mirar atrás







“Es consciente del miedo que desprenden los cuerpos de sus compañeros de delante…”
El miedo a convertirnos en otro. El miedo al tiempo. Al tic-tac. El miedo a no poder moverse y a moverse demasaido. El miedo estar solo. El miedo al proceso. El miedo de ser un “cerdo.”
Muaks mañaneros
Lara tiene alas
El miedo es consustancial a la vida. Por eso su ausencia suele manifestarse en clave de rigor mortis. Convertirnos en el otro es un proceso tan profundo como el nacimiento de la consciencia. ¿Por qué percibimos como un todo organizado? ¿Comer o ser comido?
Saludos de mediatarde
El “vino de la casa” es lo que tiene.
Un Viña Ardanza sería las postrimerías (o así) de una noche de sexo y desenfreno.
AAAAyyyyy.
Muy bueno lo tuyo.
Dicotomía al servicio de nuestra alma. De nuestras ganas.
Muaks de tarde
Lara tiene alas