Hoy no es día de reyes, pero uno de sus camellos ha amanecido en casa. Se quedó bebiéndose mi ron y fumándose mi hierba en el sillón de la ventana. Ahí sigue, desafiando toda posibilidad de alcanzar el roscón de reyes; colarte en medio, y colarme dentro de ti -por supuesto- con nata
Un sentido por dedo de la mano. Vista, oído, gusto, tacto, y olfato, cada uno conectado de manera diferente con la memoria, cada uno tocándonos la moral cuando le viene en gana, o trayéndome de manera inesperada el momento en el que tocaba el cielo de tu boca. No precisamente con la mía
Igual es la rabia de saberte cerca, y no encontrar el mapa.
Igual es la frustración de hablar y que al otro lado esté ese espejo roto. Con mi reflejo también roto.
Igual ya no es lo mismo, o siempre fue así. Haré trampas con tal de que el mundo gire un poco más rápido y volvamos a coincidir
No importa. Sé que es así como me gusta. Caliente y frío, húmedo y seco, blanco y negro. Siempre lo preferí así, dos de cal, una de arena






